Aunque
se tiende a pensar que las empresas y los trabajadores/as del sector privado
son las pioneras en el impulso del teletrabajo, la tendencia internacional
sugiere todo lo contrario. Casi en todos los países del mundo, los principales
promotores del trabajo a distancia son los gobiernos y las instituciones
públicas, ya que a menudo las administraciones cuentan con más medios y
recursos para acceder con facilidad a las innovaciones informáticas y la
tecnología punta. Y es que las administraciones están obligadas a jugar un
papel ejemplificador hacia las empresas y fomentar la innovación.
Teletrabajo
es aquel trabajo que una persona realiza para una empresa desde un lugar
alejado de la sede de esta (habitualmente su propio domicilio), por medio de un
sistema de telecomunicación. Muchas de las tareas que se ejecutan en una
oficina no requieren de una presencia del trabajador en su puesto y pueden ser
realizadas a distancia utilizando Tecnologías de la Información y la
Comunicación (más conocidas como TIC). De esta manera se disminuyen los tiempos
de desplazamiento y se reducen los tiempos muertos sin tareas que realizar.
Para
el sector de la administración pública, el teletrabajo conlleva: Ahorro, porque
evita el pago del alquiler de oficinas y de los costos fijos para el
mantenimiento de estas. Una mejora de la imagen institucional, porque ayuda a
menguar la contaminación ambiental. Un aumento de la productividad.
Flexibilidad para la contratación de personal (en especial, si el vínculo se
establece con un tele trabajador independiente).
En
lo que a las ventajas se refiere, creo que una de las principales ventajas que
supone para el funcionario el empleo del teletrabajo es la flexibilidad, ya que
sería el propio funcionario quien se tendría que gestionar su tiempo. Otra
ventaja bastante importante, y más si cabe aun en estas fechas de “recortes”,
sería la reducción de gastos por parte de la Administración en material de
oficina; una vez implantado el teletrabajo, la totalidad o gran parte del
trabajo pasará a realizarse de forma electrónica. Esto nos lleva a la última
gran ventaja que supondría la implantación del teletrabajo en la
Administración, que no es más que el trabajo diario del funcionario se
agilizaría debido al empleo de los medios tecnológicos.
La
modalidad del teletrabajo puede desarrollarse bajo dos modalidades: de forma
completa, donde el teletrabajador presta servicios fuera del centro de trabajo
o del local de la entidad pública, pudiendo acudir ocasionalmente para las
coordinaciones necesarias. Y la forma mixta, donde el teletrabajador presta
servicios de forma alterna dentro y fuera del centro de trabajo. No se
considera teletrabajador a la persona que ocasionalmente presta servicios fuera
del centro de trabajo o entidad pública.
La
ley 30096, ley del Teletrabajo, lo define: Artículo 2. Definición de
teletrabajo El teletrabajo se caracteriza por el desempeño subordinado de
labores sin la presencia física del trabajador, denominado “teletrabajador”, en
la empresa con la que mantiene vínculo laboral, a través de medios
informáticos, de telecomunicaciones y análogos, mediante los cuales se ejercen
a su vez el control y la supervisión de las labores. Son elementos que
coadyuvan a tipificar el carácter subordinado de esta modalidad de trabajo la
provisión por el empleador de los medios físicos y métodos informáticos, la
dependencia tecnológica y la propiedad de los resultados, entre otros.
En
las instituciones Públicas esta modalidad de trabajo no es la más usual, la
norma es precisa estableciendo tanto derechos y obligaciones, como las
características y la consistencia del desempeño de un teletrabajador, sin
embargo, la mayoría de contratos de trabajo en entidades públicas son
presenciales, y con un horario de labor ya establecido.
Teletrabajo
en la Agenda Digital 2.0 hace referencia en su Estrategia 4, la cual es la
siguiente: Estrategia 4. Contribuir a generar empleo digno mediante el uso de
las TIC El uso de las TIC en nuestra sociedad han traído cambios en diversos
aspectos, siendo el laboral uno de ellos. Por una parte ha generado cambios en
el mercado de trabajo, así como, en los procesos de trabajo y las relaciones
laborales. Por otra, ha abierto un campo laborar amplio tanto para el rubro de
trabajo del sector TIC, como por el desarrollo del Teletrabajo y las propuestas
alrededor de ello.
El
teletrabajo no tiene futuro en la Administración pública actual. A pesar del
gran avance que supondría, la importante agilización de los procedimientos y
demás ventajas que la implantación del teletrabajo conllevarían, creo que
nuestra sociedad, donde el descontento y la falta de interés están a la orden del
día, la falta de recursos económicos es bastante grave, la más que obvia falta
de interés de los políticos por solucionar los distintos problemas que van
surgiendo, etc, no está preparada para la implantación del teletrabajo. A largo
plazo y si la situación se vuelve más favorable tal vez, actualmente pienso que
no.




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