domingo, 6 de noviembre de 2016

ENSAYO DEL CIBERCRIMEN

El ciberdelito ha sido transcendental en los últimos años ya que es toda aquella acción antijurídica y culpable, que se da por vías informáticas o que tiene como objetivo destruir y dañar ordenadores, medios electrónicos y redes de Internet. Debido a que la informática se mueve más rápido que la legislación, existen conductas criminales por vías informáticas que no pueden considerarse como delito, por lo cual se definen como abusos informáticos, y parte de la criminalidad informática. La criminalidad informática consiste en la realización de un tipo de actividades que, reuniendo los requisitos que delimitan el concepto de delito, sean llevados a cabo utilizando un elemento informático.
Los delitos informáticos son aquellas actividades ilícitas que se cometen mediante el uso de computadoras, sistemas informáticos u otros dispositivos de comunicación o tienen por objeto causar daños, provocar pérdidas o impedir el uso de sistemas informáticos.
Entre los delitos informáticos más conocidos podemos encontrar el delito cibernético destacado como Ransomware es tan aterrador como su nombre. Los hackers utilizan esta técnica para bloquear sus dispositivos y exigir un rescate a cambio de recuperar el acceso.
Este ciberdelito lo crean estafadores con un gran conocimiento en programación informática. Puede entrar en su PC mediante un adjunto de correo electrónico o a través de su navegador si visita una página web infectada con este tipo de malware. También puede acceder a su PC a través de su red.
Es  un software malicioso que al infectar nuestro equipo le da al ciberdelincuente la capacidad de bloquear el PC desde una ubicación remota y encriptar nuestros archivos quitándonos el control de toda la información y datos almacenados. Para desbloquearlo el virus lanza una ventana emergente en la que nos pide el pago de un rescate.
Este instrumento se camufla dentro de otro archivo o programa apetecible para el usuario que invite a hacer click en archivos adjuntos en correos electrónicos, vídeos de páginas de dudoso origen o incluso en actualizaciones de sistemas y programas en principio fiables como Windows o Adobe Flash.
Una vez que ha penetrado en el ordenador, el malware se activa y provoca el bloqueo de todo el sistema operativo y lanza el mensaje de advertencia con la amenaza y el importe del “rescate” que se ha de pagar para recuperar toda la información. El mensaje puede variar en función del tipo de ransomware al que nos enfrentemos: contenido pirateado, pornografía, falso virus, entre otros.
Para potenciar la incertidumbre y el miedo de la víctima, en ocasiones incluyen en la amenaza la dirección IP, la compañía proveedora de internet y hasta una fotografía captada desde la webcam.
La vergüenza, la necesidad de recuperar sus datos y la presión ante un mensaje alarmante y desconocido, son algunos de los factores que provocan que algunos de los afectados por este tipo de virus terminen pagando el rescate de su ordenador.

Sin embargo al igual que muchas formas de malware, los programas de seguridad las detectan (ransomware) una vez que han hecho su trabajo, especialmente si una versión de malware está siendo distribuida. Si un ataque se detecta de manera temprana, se puede eliminar de manera sencilla sin darle tiempo de comenzar el proceso de encriptación. Expertos sugieren instalar software que ayuden a bloquear este tipo de ataques conocidos, como así también tener respaldos de seguridad en lugares inaccesibles para cualquier malware.
Los delitos informáticos están presentes en la actualidad en cualquier parte del mundo en la que se tenga acceso a un medio virtual y electrónico, esto conlleva a que la información que publicamos en redes sociales, perfiles, correos entre otros puede llegar a ser vulnerada. Este tipo de acceso a la privacidad de una persona puede afectar no solo su vida financiera sino también su vida personal.

El uso de dispositivos cada vez es más común, ya que todas las personas buscan comunicarse entre sí, enviar información es algo inevitable sobre todo en aquellos casos en que las distancias son más largas. Cualquier tipo de información que se envié por medios electrónicos puede ser alcanzada por un ciberdelincuente, el cual no busca siempre un beneficio económico con su actividad delictiva, sino que en algunos casos solo busca poner a prueba su inteligencia.
Al ampliarse el campo de los Delitos Informáticos también se han creado dependencias en las diferentes instituciones de seguridad que buscan ponerle freno a las acciones delictivas cometida por este tipo de personas.
La información que suministramos en las redes sociales es de gran valor para aquellas que tienen el tiempo de investigar la vida de los demás, sin darnos cuenta nosotros mismos suministramos información valiosa no solo de nuestra vida y actividades sino también de quienes nos rodean. Desafortunadamente cuando una persona se da cuenta de que sus datos han sido vulnerados es demasiado tarde.

Muy pocas personas son conscientes de la influencia que tienen los Delitos Informáticos en la actualidad y por esto no tienen mecanismos de defensa control sobre la información que comparten a través de los medios electrónicos.


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