El ciberdelito
ha sido transcendental en los últimos años ya que es toda aquella acción
antijurídica y culpable, que se da por vías informáticas o que tiene como
objetivo destruir y dañar ordenadores, medios electrónicos y redes de Internet.
Debido a que la informática se mueve más rápido que la legislación, existen conductas
criminales por vías informáticas que no pueden considerarse como delito, por lo
cual se definen como abusos informáticos, y parte de la criminalidad
informática. La criminalidad informática consiste en la realización de un tipo
de actividades que, reuniendo los requisitos que delimitan el concepto de
delito, sean llevados a cabo utilizando un elemento informático.
Los
delitos informáticos son aquellas actividades ilícitas que se cometen mediante
el uso de computadoras, sistemas informáticos u otros dispositivos de
comunicación o tienen por objeto causar daños, provocar pérdidas o impedir el
uso de sistemas informáticos.
Entre
los delitos informáticos más conocidos podemos encontrar el delito cibernético destacado
como Ransomware es tan aterrador como su nombre. Los hackers utilizan esta
técnica para bloquear sus dispositivos y exigir un rescate a cambio de
recuperar el acceso.
Este
ciberdelito lo crean estafadores con un gran conocimiento en programación
informática. Puede entrar en su PC mediante un adjunto de correo electrónico o
a través de su navegador si visita una página web infectada con este tipo de
malware. También puede acceder a su PC a través de su red.
Es un software malicioso que al infectar nuestro
equipo le da al ciberdelincuente la capacidad de bloquear el PC desde una
ubicación remota y encriptar nuestros archivos quitándonos el control de toda
la información y datos almacenados. Para desbloquearlo el virus lanza una ventana
emergente en la que nos pide el pago de un rescate.
Este
instrumento se camufla dentro de otro archivo o programa apetecible para el usuario
que invite a hacer click en archivos adjuntos en correos electrónicos, vídeos
de páginas de dudoso origen o incluso en actualizaciones de sistemas y
programas en principio fiables como Windows o Adobe Flash.
Una
vez que ha penetrado en el ordenador, el malware se activa y provoca el bloqueo
de todo el sistema operativo y lanza el mensaje de advertencia con la amenaza y
el importe del “rescate” que se ha de pagar para recuperar toda la información.
El mensaje puede variar en función del tipo de ransomware al que nos
enfrentemos: contenido pirateado, pornografía, falso virus, entre otros.
Para
potenciar la incertidumbre y el miedo de la víctima, en ocasiones incluyen en
la amenaza la dirección IP, la compañía proveedora de internet y hasta una
fotografía captada desde la webcam.
La
vergüenza, la necesidad de recuperar sus datos y la presión ante un mensaje
alarmante y desconocido, son algunos de los factores que provocan que algunos
de los afectados por este tipo de virus terminen pagando el rescate de su
ordenador.
Sin
embargo al igual que muchas formas de malware, los programas de seguridad las
detectan (ransomware) una vez que han hecho su trabajo, especialmente si una
versión de malware está siendo distribuida. Si un ataque se detecta de manera
temprana, se puede eliminar de manera sencilla sin darle tiempo de comenzar el
proceso de encriptación. Expertos sugieren instalar software que ayuden a
bloquear este tipo de ataques conocidos, como así también tener respaldos de
seguridad en lugares inaccesibles para cualquier malware.
Los
delitos informáticos están presentes en la actualidad en cualquier parte del
mundo en la que se tenga acceso a un medio virtual y electrónico, esto conlleva
a que la información que publicamos en redes sociales, perfiles, correos entre
otros puede llegar a ser vulnerada. Este tipo de acceso a la privacidad de una
persona puede afectar no solo su vida financiera sino también su vida personal.
El
uso de dispositivos cada vez es más común, ya que todas las personas buscan
comunicarse entre sí, enviar información es algo inevitable sobre todo en
aquellos casos en que las distancias son más largas. Cualquier tipo de
información que se envié por medios electrónicos puede ser alcanzada por un
ciberdelincuente, el cual no busca siempre un beneficio económico con su
actividad delictiva, sino que en algunos casos solo busca poner a prueba su
inteligencia.
Al
ampliarse el campo de los Delitos Informáticos también se han creado
dependencias en las diferentes instituciones de seguridad que buscan ponerle
freno a las acciones delictivas cometida por este tipo de personas.
La
información que suministramos en las redes sociales es de gran valor para
aquellas que tienen el tiempo de investigar la vida de los demás, sin darnos
cuenta nosotros mismos suministramos información valiosa no solo de nuestra
vida y actividades sino también de quienes nos rodean. Desafortunadamente
cuando una persona se da cuenta de que sus datos han sido vulnerados es
demasiado tarde.
Muy
pocas personas son conscientes de la influencia que tienen los Delitos
Informáticos en la actualidad y por esto no tienen mecanismos de defensa
control sobre la información que comparten a través de los medios electrónicos.



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